Pequeña, inquieta y dueña de un canto sorprendente.
Entre ramas, arbustos y rincones del jardín, la Ratona común se mueve casi sin detenerse. Su plumaje pardo la ayuda a pasar inadvertida, pero su canto potente y melodioso delata su presencia.
Curiosa y activa, suele llevar la cola levantada mientras busca pequeños insectos entre la vegetación.
Es una de esas aves que muchas veces escuchamos antes de descubrir dónde está.